Teléfonos celulares y Estrés

Artículo publicado en Reforma el 13 de enero de 2011 (Sección Interfase)


Mantener una vida
social en línea con el
uso de moviles
genera más estrés
 por Cora Bravo

El uso de smartphones no es estresante
porque ate a los empleados
a su trabajo, sino porque lo
consultan compulsivamente con
fines no necesariamente laborales,
de acuerdo con un estudio de Richard
Balding de la Universidad
de Worcester.
Para realizar la investigación,
Balding aplicó cuestionarios y una
prueba psicométrica de estrés a
más de 100 personas, entre ellos
estudiantes universitarios y empleados
de todo tipo de sectores.
El estudio, publicado por la
Sociedad Británica de Psicología,
arroja que existe un “ciclo de utilidad-
estrés” en el que se adquiere un teléfono celular con el propósito de manejar la carga laboral y reducir el estrés. Sin embargo, una vez que la persona comienza a usar su smartphone, la gestión de trabajo es desplazada por la presión de mantenerse al día con su nueva vida social en línea y, ese, es el punto de partida de los comportamientos compulsivos. “Las empresas no prosperarán si sus empleados están estresados, independientemente de lo que provoqué el estrés, por lo que será beneficioso que alenten en sus empleados a apagar sus teléfonos, a reducir el número de mensajes de correo electrónico que envían fuera de la oficina y, en general, a reducir la tentación de revisar sus dispositivos”, aconsejó Balding. Sentí que vibró Las personas más estresadas, conducta derivada del uso del celular, sentían que su dispositivo móvil vibraba, aún cuando en realidad no había ocurrido nada, halló Balding. El estudio descubrió que las personas afectadas manifestaron escuchar o sentir que sus teléfonos vibraban cuando no era así, mismas que el investigador denominó como “vibraciones fantasma”.
De acuerdo con la firma de análisis IDC, en México se vendieron 40.2 millones de teléfonos inteligentes durante 2011 y estiman que este año la cifra se incremente un 20 por ciento. Los estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que una de cada cuatro personas sufre trastornos de conducta relacionados con las nuevas adicciones, las cuales suelen iniciarse con una situación ocasional que aumenta de frecuencia hasta convertirse en patológica, como lo es el uso de dispositivos móviles. En México no hay cifras sobre adicción al teléfono celular; sin embargo, un estudio reciente del Centro Nacional de Prevención de Accidentes (Cenapra) estimó que cuatro de cada 25 automovilistas en el Distrito Federal usan el teléfono celular cuando conducen y que el 70% de los accidentes de tránsito son a consecuencia de distractores como el uso de los teléfonos inteligentes.

Siempre conectados, distraídos a menudo

Las tecnologías de información y comunicación pueden llegar a desbordarnos. Un estudio muestra que estar siempre conectado es una fuente de distracciones que hace trabajar peor, explica Matt Richtel en The New York Times.

Un usuario avezado de las técnicas de comunicación puede tener abiertos media docena o más de canales a la vez. Mientras escribe con el ordenador, en su pantalla puede comprobar cada pocos minutos el correo electrónico que le llega y a la vez vigilar las cotizaciones de Bolsa u otras informaciones por la web, y en una esquina tener abierta una ventana para ver televisión. En cuanto le manden un recado por Twitter, por su red social o por mensajería instantántea, lo verá. Con el teléfono móvil, que es también agenda, puede hablar o usar el SMS, y recordar gracias a los avisos acústicos la hora de una próxima cita o el vencimiento de una gestión pendiente.

Así son los hombres y mujeres “multitareas”, siempre conectados, capaces de hacer varias cosas a la vez o de pasar de una a otra a velocidad vertiginosa. O no. Resulta, según un estudio hecho en la Universidad de Stanford, que tales personas olvidan más cosas, se despistan más y trabajan menos.

La intención de Eyal Ophir y sus colaboradores era averiguar si la tecnología actual permite a la raza humana superar una limitación que los psicólogos habían dado por invencible: nuestro cerebro a duras penas puede procesar dos flujos de datos simultáneos, y nunca usarlos para tomar dos decisiones a la vez.

Para comprobar si esto había cambiado, diseñaron algunos experimentos para dos grupos de personas: uno de “multitareas” y otros acostumbrados a trabajar de modo más tradicional. En una prueba en que se trataba de identificar cambios de posición en figuras rojas sin atender a lo que pasara con otras azules, los “multitareas” puntuaron peor. La explicación plausible es que son menos capaces de filtrar la información para desechar la irrelevante. De hecho, otro ensayo mostró que pierden rendimiento porque tienden a buscar nuevos datos sin pararse a juzgar si los que ya tienen son válidos y suficientes para sacarles partido. Quizá el descubrimiento más sorprendente es que los “multitareas” tardan más en realizar un trabajo y son más lentos en pasar de uno a otro.

Esto no significa que usar mucho las tecnologías de comunicación solo tenga consecuencias perjudiciales. Hay indicios de que estimula las conexiones neuronales y la actividad cerebral. Pero puede disminuir la capacidad de concentrar la atención en una cosa, y esto es necesario para trabajar bien.

Al menos, así ocurre con la gran mayoría de los mortales. Otros estudios, hechos por investigadores de la Universidad de Utah, indican que en efecto hay personas capaces de manejar más de un flujo de informaciones a la vez. Pero son muy pocos: menos del 3% de la población total.

http://www.aceprensa.com/articles/siempre-conectados-distraidos-menudo/